Si siempre has soñado con una casa en el campo…
Si te gusta llegar a casa y encontrarte con un ambiente relajado y distendido…
Si sientes cierto cariño por los muebles y la decoración de antes, hechos con calma y para durar…

¡El estilo rústico moderno es para ti!

El estilo rústico nos traslada a las visitas a la casas de los abuelos cuando éramos pequeños, a los paseos por el campo y a la vida tranquila cerca de la naturaleza.

Es posible que te guste este tipo de ambientes, pero no sepas cómo trasladarlos a tu hogar. ¿Cómo lograr esa atmósfera si vivo en medio de una gran ciudad? ¿Cómo puedo recrear el estilo de una casona de campo cuando solo dispongo de un apartamento?

Y sobre todo, ¿cómo lograr que mi casa tenga un aire rústico sin que parezca que me he quedado anclada en el tiempo?

El estilo rústico no tiene por qué ser antiguo o desfasada si lo combinas con toques más modernos. Hoy te explicamos las principales claves del estilo rústico moderno.

¿Qué es el estilo rústico moderno?

El estilo rústico es el que se inspira en la vida tradicional del campo, y supone un regreso a la vida de antes, más relajada y en contacto con la naturaleza. Este estilo nunca ha pasado de moda y ahora está más vivo que nunca porque muchas personas buscan una decoración distinta al minimalismo tan de moda ahora.

El estilo rústico está muy relacionado con el clima, las características geográficas y las condiciones de vida del lugar donde se ubica la casa. Si visitamos una casa de campo en Inglaterra encontraremos rasgos muy diferentes de los que veremos en una masía, o en un rancho en Estados Unidos.

Por ese motivo se distingue variantes dentro del estilo rústico: italiano, inglés, mediterraneo, country, colonial… El estilo rústico moderno es el que toma lo mejor de ambas tendencias, la tradicional y la moderna, para recrear un ambiente campestre en pleno siglo XXI.

Claves del estilo rústico moderno: colores y materiales.

Para adoptar el estilo rústico moderno en tu hogar debes buscar nexos de unión entre ambas tendencias a través de los colores y los materiales. El campo y el bosque deben ser tu fuente de inspiración.

La paleta cromática del estilo rústico está inspirada en la naturaleza: tonos marrones, beige, piedra, y en menor medida, verdes y rojos. Estos colores los vamos a trasladar a las paredes, muebles y complementos.

Si quieres recrear un estilo mediterráneo y marinero, cambia el verde y el rojo por los azules.

En cuanto a los materiales, la madera es la estrella. El estilo rústico toma los materiales de la naturaleza y los traslada al hogar: maderas, piedras, metales, barro y mimbre.

Los textiles apuestan por los tejidos naturales, y pueden ser más o menos pesados en función del clima en el que vivas: algodón, lino, lana, yute, imitaciones de piel…

Paredes rústicas y modernas

Aunque es posible recrear un estilo rústico sobre unas paredes en blanco, una de las maneras más fáciles de dar un toque campestre es cambiando el color de la pintura.

La elección más fácil para las paredes de tu casa son los tonos beige, blanco roto o arena, por varios motivos:

    – Son colores neutros, que combinan fácilmente con todo tipo de muebles.
    – Puedes utilizarlos en casi toda la casa sin miedo.
    – Aportan claridad y van bien en espacios pequeños.
    – Están a medio camino entre el estilo rústico y el estilo moderno minimalista.

Si estos colores neutros te parece un poco aburridos, no te desanimes. Recuerda que más adelante vas añadir color a través de los accesorios. No es aconsejables que pintes en colores oscuros o con mucha personalidad si no dispones de una habitación de gran tamaño.

Cómo elegir muebles rústicos

A la hora de escoger el mobiliario, decide con prudencia: los muebles rústicos suelen ser grandes y contundentes. Es posible que encuentres varios muebles que te enamoran, pero si los pones todos juntos en tu casa el efecto puede ser cargante. Busca una pieza con personalidad, como una mesa de comedor o un mueble de salón, y empieza a añadir elementos en torno a ella.

Si no tienes mucho sitio, debes medir no solo el tamaño de los muebles, sino también cuidar el color. Evita las piezas barnizadas en tonos oscuros, y sustitúyelas por maderas sin tratar o pintadas en blanco.

El desgaste es una de las características del mobiliario rústico. Esta es tu oportunidad de rescatar muebles viejos y darles una nueva vida con una capa de pintura y unos toques de lija en sitios estratégicos.

Complementos y textiles

Esta es con toda seguridad la fase más divertida del proyecto de decoración rústico. Busca en mercadillos, bucea en tiendas de antigüedades o rescata objetos heredados.

Los complementos del mundo campestre son una delicia:

  • cuadros con motivos naturales o fotos familiares
  • antiguos relojes
  • macetas de barro
  • cojines estampados
  • regaderas
  • cestas y baúles de mimbre
  • mantas gustosas para taparse en el sofá
  • alfombras con textura
  • candelabros
  • vasijas de cristal
  • espejos antiguos

Una vez más la clave está en no abusar, y en escoger los diseños más sencillos y limpios para recrear el ambiente moderno.

Los complementos son la mejor manera de demostrar tu personalidad, buscando colores que añadan algo de contraste: rojos y verdes para un estilo tradicional, blancos para un efecto luminoso o pasteles para dar un toque femenino.

Un detalle que suele pasarse por alto es la iluminación: si pones bombillas muy blancas no transmitirás calidez, ten cuidado al comprarlas.

¿Estás lista para empezar tu vida campestre en el centro de la ciudad?

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