Imagen de una oficina en casa

¿Quién dijo que trabajar desde la oficina en casa fuera fácil?

Sabemos que trabajar en casa tiene muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes. Y uno de ellos es crear un entorno en tu hogar en el que sentirse cómoda y no tener sin distracciones.

Diseñar una buena oficina en casa te va a ayudar no solo a ser más eficiente, sino también a separar mejor tu vida personal de la profesional.

El espacio perfecto para tu oficina en casa

Casi todas las personas que acuden cada día a la oficina imaginan el trabajo en casa como una especie de paraíso laboral en el que el empleado puede levantarse tarde y trabajar en pijama.

La realidad es bien distinta.

Autónomos, profesionales liberales y teletrabajadores se enfrentan cada día al reto de organizarse por sí mismos con un horario distinto. Y además, al trabajar desde casa tienen que dedicar una habitación o un rincón solo para este propósito.

Lo más recomendable es tener una habitación dedicada en exclusiva a la oficina porque es más fácil separar el trabajo del descanso. Pero no todos tienen la suerte de tener un cuarto disponible en casa, y en ese caso hay que arreglarse con un espacio más pequeño.

A la hora de planear una oficina en casa debes examinar tus necesidades:

  • ¿Vas a recibir a clientes en tu oficina casera? ¿Te vas a reunir con compañeros de trabajo?
  • ¿Qué equipo informático vas a utilizar? No ocupa lo mismo un ordenador portátil que uno fijo. Piensa que además puedes necesitar una impresora, un escáner, un disco duro…
  • ¿Manejas gran cantidad de documentación en papel? Si es así deberás contar con un espacio de almacenamiento generoso.

Si vas a recibir clientes con regularidad tendrás que pensar en dedicar una habitación en exclusiva a la oficina, para reunirte manteniendo la privacidad. En ese caso te recomendamos que la estancia esté lo más cerca posible de la entrada.

En cambio si vas a trabajar solo o si las reuniones van a ser esporádicas, puedes acondicionar un rincón de la casa con una buena mesa de trabajo.

El salón o el dormitorio pueden servir en estos casos, pero piensa en los horarios que tiene tu familia para que no se solapen con los tuyos. ¿Te imaginas estar trabajando en el salón mientras tus hijos ven la tele?

Una opción a medio camino para disfrutar de intimidad en un oficina casera es colocar un biombo o una estantería a modo de separador de espacios.

Toda oficina debería contar con una buena iluminación y ventilación. Si puedes trabajar cerca de una ventaja, mucho mejor: podrás airearte cuando lo necesites, descansar la vista y disfrutar de la luz.

La mesa, clave en el diseño de tu oficina

Una vez que tengas claro dónde vas a ubicar la oficina, toma medidas y busca una mesa que te permita disfrutar de la máxima amplitud. Ten en cuenta que la mesa debería estar lo más cerca posible de la ventana para aprovechar la luz natural.

Fotografía de espacio de trabajo en casa

Visto en Pinterest. Fotografía de MadAboutTheHouse.com

A la hora de buscar una mesa puedes decantarte por los escritorios de oficina o por algo más original: una mesa de cristal, una mesa estilo vintage, unos caballetes con un buen tablero… Para espacios pequeños, el cristal y el color blanco son los más indicados. Las habitaciones más amplias admiten maderas y tonos más oscuros.

Si echas en falta algo más de espacio para ocasiones puntuales, una mesa abatible puede ser la solución.

Junto con la mesa, la silla va a ser un elemento clave en tu oficina. No escatimes tiempo y dinero en escoger una buena silla ergonómica y regulable, a la larga tu espalda te lo agradecerá.

Pequeños detalles que marcan la diferencia

Con la mesa y la silla ya decididas, llega el momento de aportar personalidad a tu oficina en consonancia con el resto de la casa. Los complementos deben tener una utilidad porque no te interesa tener tu espacio de trabajo lleno de trastos, pero eso no significa que no puedan ser bonitos.

No te olvides de incluir:

  • Una buena lámpara, mejor con bombillas de bajo consumo porque la vas a usar bastante.
  • Dos o tres botes para dejar bolígrafos, lápices y material de oficina.
  • Un corcho o una pizarra en la que anotar ideas o tus próximas citas.
  • Un reloj para que no perder la noción del tiempo mientras trabajas.

Busca un sitio para todos los elementos que vas a utilizar a diario en tu trabajo: cuadernos, carpetas, impresora, teléfono… Los objetos que usas cada día deberían estar al alcance de la mano, el resto están mejor guardados en un armario o una estantería. Así no solo te distraes menos, sino que limpias más rápido.

Aprovecha las paredes para colocar baldas y ganar espacio de almacenaje. Si se te queda corto, puedes recurrir a una cajonera con ruedas que guardarás debajo de la mesa.

Cuando estés trabajando puedes sacarla para ponerla a tu lado, y el resto del tiempo dejarla bajo el escritorio.

Los colores neutros son los más indicados para una oficina porque no distraen y aportan calma. Deja los tonos animados para los complementos, como los accesorios de oficina, una alfombra o unas láminas para la pared.

Lo mejor de tener una oficina en casa es que puedes decorarla como a ti te gusta. ¡Date el lujo de crear una oficina justo como la has soñado!

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