El cabecero de la cama suele quedar en un segundo plano cuando se decora un nuevo hogar. Con tantos muebles que comprar, el cabecero no acostumbra a estar en la lista de imprescindibles.

Visto en Pinterest. Fotografía de Decoraideas


Sin embargo es un elemento que proporciona gran personalidad al dormitorio y que puede marcar la diferencia entre un cuarto desangelado y uno lleno de vida. En ocasiones con solo colocar el cabecero de cama la estancia queda ya vestida, aunque no haya muchos más muebles.

El cabecero además protege la pintura de la pared, aísla del frío y aporta un extra de confort para los últimos momentos del día y los primeros minutos de la mañana. Leer o charlar en la cama siempre es más cómodo con un buena superficie en el que apoyarse.

Hemos recopilado unas buenas ideas con una variedad de estilos, para que encuentres algo seguro para ti.

  • Cabeceros tapizados

    Este tipo de cabecero es todo un clásico que lleva años entre nosotros y aún así no pasa de moda. Los modelos tradicionales se han renovado con la incorporación de materiales más modernos, o con diferentes estilos de capitoné.

    Visto en Pinterest. Fotografía de Deocoracion2


    Estos cabeceros se pueden forrar en telas de todos los colores y texturas por lo que seguro que vas a encontrar algo que se ajuste al resto de la decoración. Además suelen ser los más confortables y cálidos: esta será tu elección perfecta si te gusta pasar largos ratos leyendo o viendo la televisión desde la cama.
  • De hierro forjado

    Son la mejor representación el estilo tradicional y rústico. Han estado presentes en las casas de nuestros abuelos y todavía siguen de actualidad.

    Visto en Pinterest. Fotografía de Muebles de forja


    Los cabeceros de forja son los más indicados si buscas un ambiente vintage, femenino y lleno de encanto. Si te gustan estos cabeceros pero necesitas algo más contemporáneo, debes saber que el hierro de forja se ha renovado para ofrecer estructuras más sencillas y rectas.

    El blanco y el negro son los colores básicos de estos muebles, aunque también están disponibles en otros tonos.

  • De obra

    Los cabeceros de obra se integran en la estructura de la habitación para ofrecer soporte a la cama y un espacio extra de almacenamiento. Existen tantos cabeceros como habitaciones, pero los más habituales son estos:

    1. Un murete que llega hasta media altura y que además sirve de repisa.
    2. Una o más huecos a modo de hornacina que se colocan sobre la cama. En este caso el efecto de cabecero no se consigue por un volumen que sobresale, sino por uno que se mete en la pared.
    3. Un muro de obra que separa un espacio y divide en dos la habitación. Se utiliza para separar la zona de descanso de la de vestidor o del baño en estancias muy grandes o en inmuebles tipo loft. Son los menos habituales pero consiguen un efecto espectacular.
    4. Visto en Pinterest. Fotografía de Casahaus

    Para ganar en contraste el cabecero puede pintarse en otro tono o revestirse con madera o papel pintado. Además así se protege la zona con mayor tendencia a mancharse.

  • De madera

    La madera no podía faltar en esta selección porque es un material con el que podemos construir cabeceros de todos los estilos, desde los más simples a los más barrocos.

    Visto en Pinterest. Fotografía de SweetHarmony


    Además la madera se presta a todo tipo de proyectos de bricolaje si lo que quieres es hacer tú misma el cabecero. Unos tablones viejos pueden ganar nueva vida con algo de lija y un poco de pintura. Y un gran tablero de aspecto soso puede convertirse en protagonista si encima pones papel pintado.
  • De palets

    Mención aparte dentro de los cabeceros de madera se merecen fabricados con palets. Aunque tradicionalmente era un material de desecho la inventiva de los aficionados al bricolaje y la decoración los ha convertido en un recurso imprescindible.

    Visto en Pinterest. Fotografía de Habitissimo


    Los palets son juveniles y desenfadados, aunque el resultado final depende del tratamiento que les apliques: desgastados, pintados, envejecidos, barnizados… Crear con palets no quiere decir que la habitación tendrá un aspecto industrial. Por ejemplo, si los pintas en colores pastel irán perfectos en un dormitorio infantil.
  • Paredes decoradas

    A veces menos es más. En habitaciones pequeñas o cuando el presupuesto es limitado es mejor no colocar ninguna estructura al frente de la cama y jugar con la decoración de la pared.

    Puedes escoger entre varios materiales para decorar: pintura, papel pintado, vinilos y washi tape, materiales con grandes posibilidades de los que ya te hemos hablado en anteriores posts.

    Si colocas un gran cuadro sobre la cama también puedes ahorrarte el cabecero porque será el objeto de todas las miradas. Complétalo con unos buenos cojines para un extra de confort y el resultado será inmejorable.

  • Cabeceros reciclados

    El objeto más insospechado puede convertirse en un estupendo cabecero.

    Puertas antiguas, una escalera de madera, cañas de bambú, unos metros de tela que sobraron de un proyecto anterior, unos cojines… Casi todo sirve cuando le pones un poco de imaginación.

    Un balda colocada de forma estratégica también puede servir para enmarcar la cama y además ganar un espacio en el que colocar libros, una lámpara o el despertador.

¿Has encontrado ya alguna idea que te guste? Hay muchísimas posibilidades para convertir tu cama en tu refugio, sin importar tu presupuesto y tu estilo. Ahora solo queda crear y disfrutar. ¡Felices sueños!

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